lunes, 1 de septiembre de 2014

ME LLAMAN PEPE


Ese es mi nombre y estoy acomodado en una rama en lo mas alto de una mata de mamón.
Amanecí en esta rama y estoy pensando que hacer, oigo que me están llamando de la casa para desayunar y no me decido a bajar o quedarme un rato mas, no se.
Estoy aquí desde ayer y anoche sentí mucho miedo, oía ruidos que no sabía quien los provocaba, si eran animales o el viento que movía las ramas, pero sea lo que sea me dio miedo.
Tengo buena memoria y aprendo rápido y estoy recordando como fue que llegue a esta casa. Yo era el mas pequeño de mis hermanos y una mañana que mis padres salieron a buscar comida, mis dos hermanos mas grandes y fuertes que yo,  a empujones  me sacaron y me dejaron fuera de la casa.
Cuando estaba en esta triste situación pasaron dos muchachos que al verme allí tirado en el suelo llorando y casi desnudo me agarraron y me llevaron. En el trayecto, trataba de hacerles entender que me dejaran tranquilo, pero que va, ellos como que no entendían y no pararon hasta que llegaron a un lugar donde me dejaron en las manos de una señora, que después supe que era su mamá.
En ese lugar vivían un señor y una señora (José y María), los padres de los dos muchachos (Pedro y Pablo). El día que llegue a esta casa la señora María me envolvió en un pequeño paño y empezó a alimentarme poco a poco con leche y pan, esto lo hizo hasta que pude comer solo.
Me integraron a su familia, me sentía cómodo, me olvidé de mis hermanos pero no de mis padres que no se que hicieron al regresar a la casa y no encontrarme, pero en fin ya pasó. Me pusieron por nombre Pepe. Durante el día puedo ir donde quiera pero por las noches para dormir, no se porque, me meten en un lugar.
Cuando camino se ríen de mí, dicen que parezco un borracho. Nunca he visto uno por lo que no me hace mucha gracia al asunto. Me gusta permanecer en mi lugar desde donde puedo ver todo lo que pasa a mi  alrededor. Me enseñaron a hablar y repito todo lo que oigo sobre todo groserías, cuando tengo hambre armo un escándalo para que me den  comida.
Un día decidí explorar un poco mas allá de mi pequeño entorno y me monté en esta mata de mamon, como a tres metros de altura me puse a pensar que si me costaba tanto caminar, a lo mejor podía volar, miré para abajo, no tuve que animarme mucho y sin mas me lance al vacio y fui a parar directo al suelo, tragué arena por los ojos y la boca. Estuve un rato mirando para arriba y deduje que me había lanzado de muy poca altura.
Volví a subirme a la mata de mamòn y ahora con mas trabajo ya que me dolía el pecho. Cuando llegué a la mitad del árbol me detuve a descansar, mire la altura y me dije ahora si volaré. Estuve como una hora allí en esa rama imaginándome en el aire haciendo piruetas, sopló una brisita alentadora y decidido me lancé nuevamente al vacio.
Caí como una piedra y me di un trancazo en el trasero, quedé casi desmayado, intente pararme y no pude, pero poco a poco  me fue pasando el mareo; cuando logre incorporarme me fui otra vez para la meta de mamom y me subí, ahora lo hice con mucho esfuerzo y voluntad pero  decidido a terminar lo que había empezado y así llegue a lo mas alto de esta mata de mamòm y como les conté al principio estoy aquí en esta rama pensando que hacer.
Tengo miedo de lanzarme otra vez porque si no logro volar me puedo matar o bajarme de esta mata y seguir caminando como un borracho.
No se que hacer, oigo claramente a la señora María llamándome a desayunar, tengo hambre y aquí arriba sopla mucha brisa.
Por cierto no les he contado que soy un lorito real, ja ja ja.

Euclides Vargas Johnson

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